Estaba en un bar con un grupo de amigos, cuando un tipo…q en mi vida había visto, paso junto a mi en dirección al baño, me sonrío, y le devolví el gesto con una mirada. Se me había olvidado su existencia durante la noche, hasta que fui a comprar mi segundo pisco sour, repitiéndose así la dinámica… nos sonreímos y pasamos el rato entre miradas y coqueteos, hasta que un amigo se paro, con intenciones de pegarle aquel maricón de la mesa de enfrente que le tiraba besos y guiñaba el ojo… me reí por un largo rato…y le explique que lamentablemente no eran para él, sino que para mi…je!... con una seña me llamó y nos sentamos en una mesa que estaba sola…conversamos durante un rato…el tipo estudiaba ingeniería en una universidad privada…y tenía cinco años mas que yo…era todo un “hijo de papi”, un cuiquito que tenía todo en la vida…de esos que entran a la u a los 17 años, pero que a sus 28 aún van en tercero… me dio lo mismo…(aunque la Amparo insista que sólo me fijo en cuiquitos medio flytes o hippies, fue solo una coincidencia)…regrese con mis amigos…las burlas en la mesa eran inagotables, yo sólo sonreía, y tomaba mi anhelado pisco sour… a las 3 y media mas o menos el cuiquito se paró y me llamó nuevamente, con el rato que había pasado, las copas en su mesa habían aumentado, y me dijo que me haría un escándalo si no me iba con el a su depa… me hice la valiente y salí del bar… trate de razonar con él, pero hervía en sus venas el efecto del copete, fui suave…pero me tomó con fuerza y trato de darme un beso, abrazarme…ya no sabía que hacer…dónde estaba aquella mujer fuerte que salió del bar con un fin determinado?, justo en ese momento llego la Mati, la Lu, y el Juanjo…ellos me salvaron…me dio rabia…aunque ya la situación se me había escapado de las manos…mi orgullo era gigante…por eso tome un taxi y me fui con la cabeza gacha muerta de vergüenza…
martes, 17 de julio de 2007
7 veces culpable!!!
Me declaro totalmente culpable de cualquier pena que se me quiera asignar!!!...le grite en la cara…mientras él me miraba con desprecio y asco…insistí…no me arrepiento de nada…lo que hice fue de forma conciente…
Todo empezó aquella noche en dónde decidí escaparme de todo y todos, de rodearme de gente desconocida y partir rumbo a las afueras de la capital, sentía mi cuerpo cortado e inerte, ya no actuaba por sentido común, sino que había algo que impulsaba, una vocecita que me decía “por fin haz lo que siempre quisiste”, y la seguí…corrí, salte, me escape…volé…baile…me reí…y lo conocí…aquel vagabundo de pelo sucio, que hace unas horas yacía parado…afirmado mejor dicho de la pared…su aspecto era desaliñado, pantalones caídos, camisa mal abrochada, de pose alta y curva. Le sonreí…nunca supe porque pero lo hice…me tomó la mano…y me dijo vamos!!!... si soy un psicópata...un demente...un loco... o no…da lo mismo…o es que acaso te importa???, mi alma grito un NO!!!, de verdad a estas alturas de la vida me daba lo mismo… ya no era la de antes, esa rebelde…espontánea y alegre…poco a poco me había zambullido en la amargura, después de correr por el parque tomados de la mano, llenos de barro por la caída que nos habíamos dado, me llevó hasta un puente y me dijo salta conmigo!!!, me apretó tan fuerte la mano que sentía como sus uñas atravesaban mi piel… pero no pude…lo solté y lo deje escapar solo de este mundo de mierda…Sí soy culpable, culpable de seguirlo…de tomarle la mano…y ser libres por lo menos un segundo…culpable de librarme del que dirán, o de lo correcto…culpable de por fin ser yo y hacer lo que quiera… culpable de enamorarme en un segundo y desenamorarme al mismo tiempo… culpable de gritar y bailar…sólo eso señor juez…
Todo empezó aquella noche en dónde decidí escaparme de todo y todos, de rodearme de gente desconocida y partir rumbo a las afueras de la capital, sentía mi cuerpo cortado e inerte, ya no actuaba por sentido común, sino que había algo que impulsaba, una vocecita que me decía “por fin haz lo que siempre quisiste”, y la seguí…corrí, salte, me escape…volé…baile…me reí…y lo conocí…aquel vagabundo de pelo sucio, que hace unas horas yacía parado…afirmado mejor dicho de la pared…su aspecto era desaliñado, pantalones caídos, camisa mal abrochada, de pose alta y curva. Le sonreí…nunca supe porque pero lo hice…me tomó la mano…y me dijo vamos!!!... si soy un psicópata...un demente...un loco... o no…da lo mismo…o es que acaso te importa???, mi alma grito un NO!!!, de verdad a estas alturas de la vida me daba lo mismo… ya no era la de antes, esa rebelde…espontánea y alegre…poco a poco me había zambullido en la amargura, después de correr por el parque tomados de la mano, llenos de barro por la caída que nos habíamos dado, me llevó hasta un puente y me dijo salta conmigo!!!, me apretó tan fuerte la mano que sentía como sus uñas atravesaban mi piel… pero no pude…lo solté y lo deje escapar solo de este mundo de mierda…Sí soy culpable, culpable de seguirlo…de tomarle la mano…y ser libres por lo menos un segundo…culpable de librarme del que dirán, o de lo correcto…culpable de por fin ser yo y hacer lo que quiera… culpable de enamorarme en un segundo y desenamorarme al mismo tiempo… culpable de gritar y bailar…sólo eso señor juez…
lunes, 16 de julio de 2007
No sé que decir...
Hace un tiempo escribí “Una Típica Historia”, en dónde soñaba con la fraternidad y un grupo que poco a poco…se disolvió…no sé aún porque…pero cada uno tomo diferentes rumbos…unos empezaron y terminaron ilidios amorosos…otros se dedicaron a sus hobbies…se casaron…o simplemente se fueron sin dar explicación alguna…sin embargo me quede con la Mati y la Nacha a mi lado…ellas se dedicaron a escucharme y mamarse mis aventuras…la mayoría amorosas sin un fin aparente…las tres nos aclanamos…Poco a poco…me empecé a dar cuenta de la poco gente que necesitaba a mi alrededor para ser feliz y sentirme llena, sin embargo extrañaba nuestras juntas y constancia, aquel apoyo incondicional en dónde no necesitábamos hablar para decir algo…De todas maneras, insisto en que tenia en mi vida lo justo y necesario para ser feliz. Eso lo comprobó aquel año de mierda que viví, en dónde escaseaba la plata, y mi inseguridad crecía cada vez más cuando aquel personaje se me acercaba.
Extraño las rastas, no echarle mostaza a las cosas, las piscolas, el streap poker, al chicho móvil, los bailes, los llantos y catarsis grupales…en fin a mis jugosos…
Extraño las rastas, no echarle mostaza a las cosas, las piscolas, el streap poker, al chicho móvil, los bailes, los llantos y catarsis grupales…en fin a mis jugosos…
Ni el principio ni el final
Esto lo escribí rechica...era pa la Choni...
Era una tarde de mayo, para ser mas específicos, un día 13, cuando el aire es frió, la hojas caen y el lugar en donde se desarrolla esta historia es de un tranquilizador color café, cuando un par de brujas se encontraron justo en su séptima vida, en un ambiente muy acorde a lo que ellas eran.
Desde entonces brillaron juntas, se dedicaron a hechizar hombres, a encantar a personas, a luchar contra lo que consideraban injusto y dedicar sus vidas a lo místico.
El bosque en el que vivían, existían dos tipos de seres mágicos: los que se dedicaban al bien, como hadas, duendes y brownies, y los que se dedicaban a engañar y tratar de hacer daño, como enanos y hechiceros ermitaños. Este par de brujas siempre se trataron de proteger y de apaciguar su angustia rodeando su casa con ruda, laurel, canela y girasoles.
Un día caminaban por el bosque y se encontraron a tres muchachas atemorizadas, ya que poseían una gran magia interna, y no sabían como controlarla. En ese momento, estas cinco mujeres se unieron, se empezaron a conocer, a aceptar y a disfrutar de este extraño don que poseían.
Junto al bosque, se encontraba un importante pueblo, el cual ofrecía oportunidades y cambios que las tentaron, por lo que decidieron emigrar a esta “nueva vida”.
Llegaron entonces, entre maletas, hierbas y calderos, sin mirar atrás, pero con mucho temor por el rechazo de la gente, por lo que decidieron callar y tratar así de convertirse en simples lugareñas. Esta situación las angustiaba, se encontraban en un constante cuestionamiento, les desilusionaba que las personas no aceptaran lo diferente y lo hermoso de su encanto: la magia y la hechicería.
Fue pasando el tiempo y todo empezó a cambiar, en especial el destino de cada una. Estas cinco brujas, buscaron rumbos distintos: la primera se caso con un herrero que vivía a orillas del bosque, regresando así a su lugar de origen; la segunda decidió irse a tierras extrañas, con el fin de ser aceptada y escuchada; y la tercera integrante de este quinteto, aunque estaba presente, su estadía en el pueblo era inestable, ya que jamás pudo abandonar la tranquilidad del bosque y la protección de su cabaña rodeada de rosas. Fue entonces cuando este par de brujas se quedaron solas otra vez.
Como acostumbraban los días en que sabían que al caer la noche, la luna estaría llena, fueron en busca de manzanas, jengibre, nueces y ramitas de sándalo, cuando la blanquita de pelo negro y ojos grandes, se encontró con el hombre del que mas tarde se enamoraría, y el que le la obligaría a ser y aceptar lo que era, a demostrar y valorizar su magia, y así seguir encantando a las personas. Este sujeto, sin embargo, oculto durante un tiempo su identidad.
Hasta que un día, por todo el amor que le tenia a esta bruja, y con el fin de protegerla, decidió casarse con ella. El pueblo se revoluciono con la idea, ya que este hombre, resulto ser el hijo del rey.
La bruja y el príncipe tuvieron que escapar, jamás aceptarían su relación.
Fue entonces cuando estas hermanas, amigas y brujas se separaron, prometiendo seguir juntas, volver a encontrarse en esta u otra vida. Ambas se necesitaban, pero quedaron de acuerdo en pensar, cada vez que una necesitara de la otra, con el corazón, para así transmitirse fuerzas.
No se volvieron a encontrar, pero jamás desapareció una del pensamiento de la otra.
La bruja morena, de pelo castaño y ojos miel, se quedo en el pueblo y decidió dedicar su vida a la ayuda de los demás. Se caso con un lugareño, con el que tuvo todos los hijos que siempre soñó.
Ya habían pasado cuarenta años desde su separación, cuando a sus manos llego un paquete. Este contenía una medalla de plata en forma de bruja y una nota que decía:
“Te espero en nuestra próxima vida, se que falta mucho, pero cuando esta llegue, no nos separaremos, y seguiremos con nuestra magia, amores, príncipes, hechizos, sueños, manzanas y girasoles. Además será tiempo de que me entregues mi amada medalla…PD: te espero el 13 de mayo…como siempre…”
…Negra…al parecer es tiempo…te entrego lo que te debo…
Era una tarde de mayo, para ser mas específicos, un día 13, cuando el aire es frió, la hojas caen y el lugar en donde se desarrolla esta historia es de un tranquilizador color café, cuando un par de brujas se encontraron justo en su séptima vida, en un ambiente muy acorde a lo que ellas eran.
Desde entonces brillaron juntas, se dedicaron a hechizar hombres, a encantar a personas, a luchar contra lo que consideraban injusto y dedicar sus vidas a lo místico.
El bosque en el que vivían, existían dos tipos de seres mágicos: los que se dedicaban al bien, como hadas, duendes y brownies, y los que se dedicaban a engañar y tratar de hacer daño, como enanos y hechiceros ermitaños. Este par de brujas siempre se trataron de proteger y de apaciguar su angustia rodeando su casa con ruda, laurel, canela y girasoles.
Un día caminaban por el bosque y se encontraron a tres muchachas atemorizadas, ya que poseían una gran magia interna, y no sabían como controlarla. En ese momento, estas cinco mujeres se unieron, se empezaron a conocer, a aceptar y a disfrutar de este extraño don que poseían.
Junto al bosque, se encontraba un importante pueblo, el cual ofrecía oportunidades y cambios que las tentaron, por lo que decidieron emigrar a esta “nueva vida”.
Llegaron entonces, entre maletas, hierbas y calderos, sin mirar atrás, pero con mucho temor por el rechazo de la gente, por lo que decidieron callar y tratar así de convertirse en simples lugareñas. Esta situación las angustiaba, se encontraban en un constante cuestionamiento, les desilusionaba que las personas no aceptaran lo diferente y lo hermoso de su encanto: la magia y la hechicería.
Fue pasando el tiempo y todo empezó a cambiar, en especial el destino de cada una. Estas cinco brujas, buscaron rumbos distintos: la primera se caso con un herrero que vivía a orillas del bosque, regresando así a su lugar de origen; la segunda decidió irse a tierras extrañas, con el fin de ser aceptada y escuchada; y la tercera integrante de este quinteto, aunque estaba presente, su estadía en el pueblo era inestable, ya que jamás pudo abandonar la tranquilidad del bosque y la protección de su cabaña rodeada de rosas. Fue entonces cuando este par de brujas se quedaron solas otra vez.
Como acostumbraban los días en que sabían que al caer la noche, la luna estaría llena, fueron en busca de manzanas, jengibre, nueces y ramitas de sándalo, cuando la blanquita de pelo negro y ojos grandes, se encontró con el hombre del que mas tarde se enamoraría, y el que le la obligaría a ser y aceptar lo que era, a demostrar y valorizar su magia, y así seguir encantando a las personas. Este sujeto, sin embargo, oculto durante un tiempo su identidad.
Hasta que un día, por todo el amor que le tenia a esta bruja, y con el fin de protegerla, decidió casarse con ella. El pueblo se revoluciono con la idea, ya que este hombre, resulto ser el hijo del rey.
La bruja y el príncipe tuvieron que escapar, jamás aceptarían su relación.
Fue entonces cuando estas hermanas, amigas y brujas se separaron, prometiendo seguir juntas, volver a encontrarse en esta u otra vida. Ambas se necesitaban, pero quedaron de acuerdo en pensar, cada vez que una necesitara de la otra, con el corazón, para así transmitirse fuerzas.
No se volvieron a encontrar, pero jamás desapareció una del pensamiento de la otra.
La bruja morena, de pelo castaño y ojos miel, se quedo en el pueblo y decidió dedicar su vida a la ayuda de los demás. Se caso con un lugareño, con el que tuvo todos los hijos que siempre soñó.
Ya habían pasado cuarenta años desde su separación, cuando a sus manos llego un paquete. Este contenía una medalla de plata en forma de bruja y una nota que decía:
“Te espero en nuestra próxima vida, se que falta mucho, pero cuando esta llegue, no nos separaremos, y seguiremos con nuestra magia, amores, príncipes, hechizos, sueños, manzanas y girasoles. Además será tiempo de que me entregues mi amada medalla…PD: te espero el 13 de mayo…como siempre…”
…Negra…al parecer es tiempo…te entrego lo que te debo…
Olor y Sabor a Muerte.
El desprecio por el smog y estress capitalino se acentuó cuando el desapareció en esa esquina. Fue este Santiago violento quién me lo arrebató.
Lo veía tan grande y poderoso que lo pensé imposible.
Un grito aún ahoga mi dolor crónico.
Odio que lo hayan olvidado y que vivamos en una inercia constante. Odio que entre ruidos se perdiera lo que más amo. Pero lo que más odio es llegar a ésta ciudad con Olor y Sabor a Muerte.
Lo veía tan grande y poderoso que lo pensé imposible.
Un grito aún ahoga mi dolor crónico.
Odio que lo hayan olvidado y que vivamos en una inercia constante. Odio que entre ruidos se perdiera lo que más amo. Pero lo que más odio es llegar a ésta ciudad con Olor y Sabor a Muerte.
Amnesia.
Camino ese lugar que tiene el nombre de mi hobbie preferido, trato de escapar del ruido de las micros y toxico smog.
Busco un momento de olvido.
Entro, y el perfume de los granos molidos, actúan como un placebo que me aturde y hace soñar.
Pero dura poco, comienzo a pensar en ese ramo que me tiene sin vida y en dónde se encontrará la mente de él.
Me exprimo, y decido que quiero deshacerme de éste Santiago y del anhelo que tengo de vivir estos sueños con sabor a café.
Busco un momento de olvido.
Entro, y el perfume de los granos molidos, actúan como un placebo que me aturde y hace soñar.
Pero dura poco, comienzo a pensar en ese ramo que me tiene sin vida y en dónde se encontrará la mente de él.
Me exprimo, y decido que quiero deshacerme de éste Santiago y del anhelo que tengo de vivir estos sueños con sabor a café.
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