lunes, 16 de julio de 2007

Ni el principio ni el final

Esto lo escribí rechica...era pa la Choni...

Era una tarde de mayo, para ser mas específicos, un día 13, cuando el aire es frió, la hojas caen y el lugar en donde se desarrolla esta historia es de un tranquilizador color café, cuando un par de brujas se encontraron justo en su séptima vida, en un ambiente muy acorde a lo que ellas eran.
Desde entonces brillaron juntas, se dedicaron a hechizar hombres, a encantar a personas, a luchar contra lo que consideraban injusto y dedicar sus vidas a lo místico.
El bosque en el que vivían, existían dos tipos de seres mágicos: los que se dedicaban al bien, como hadas, duendes y brownies, y los que se dedicaban a engañar y tratar de hacer daño, como enanos y hechiceros ermitaños. Este par de brujas siempre se trataron de proteger y de apaciguar su angustia rodeando su casa con ruda, laurel, canela y girasoles.
Un día caminaban por el bosque y se encontraron a tres muchachas atemorizadas, ya que poseían una gran magia interna, y no sabían como controlarla. En ese momento, estas cinco mujeres se unieron, se empezaron a conocer, a aceptar y a disfrutar de este extraño don que poseían.
Junto al bosque, se encontraba un importante pueblo, el cual ofrecía oportunidades y cambios que las tentaron, por lo que decidieron emigrar a esta “nueva vida”.
Llegaron entonces, entre maletas, hierbas y calderos, sin mirar atrás, pero con mucho temor por el rechazo de la gente, por lo que decidieron callar y tratar así de convertirse en simples lugareñas. Esta situación las angustiaba, se encontraban en un constante cuestionamiento, les desilusionaba que las personas no aceptaran lo diferente y lo hermoso de su encanto: la magia y la hechicería.
Fue pasando el tiempo y todo empezó a cambiar, en especial el destino de cada una. Estas cinco brujas, buscaron rumbos distintos: la primera se caso con un herrero que vivía a orillas del bosque, regresando así a su lugar de origen; la segunda decidió irse a tierras extrañas, con el fin de ser aceptada y escuchada; y la tercera integrante de este quinteto, aunque estaba presente, su estadía en el pueblo era inestable, ya que jamás pudo abandonar la tranquilidad del bosque y la protección de su cabaña rodeada de rosas. Fue entonces cuando este par de brujas se quedaron solas otra vez.
Como acostumbraban los días en que sabían que al caer la noche, la luna estaría llena, fueron en busca de manzanas, jengibre, nueces y ramitas de sándalo, cuando la blanquita de pelo negro y ojos grandes, se encontró con el hombre del que mas tarde se enamoraría, y el que le la obligaría a ser y aceptar lo que era, a demostrar y valorizar su magia, y así seguir encantando a las personas. Este sujeto, sin embargo, oculto durante un tiempo su identidad.
Hasta que un día, por todo el amor que le tenia a esta bruja, y con el fin de protegerla, decidió casarse con ella. El pueblo se revoluciono con la idea, ya que este hombre, resulto ser el hijo del rey.
La bruja y el príncipe tuvieron que escapar, jamás aceptarían su relación.
Fue entonces cuando estas hermanas, amigas y brujas se separaron, prometiendo seguir juntas, volver a encontrarse en esta u otra vida. Ambas se necesitaban, pero quedaron de acuerdo en pensar, cada vez que una necesitara de la otra, con el corazón, para así transmitirse fuerzas.
No se volvieron a encontrar, pero jamás desapareció una del pensamiento de la otra.
La bruja morena, de pelo castaño y ojos miel, se quedo en el pueblo y decidió dedicar su vida a la ayuda de los demás. Se caso con un lugareño, con el que tuvo todos los hijos que siempre soñó.
Ya habían pasado cuarenta años desde su separación, cuando a sus manos llego un paquete. Este contenía una medalla de plata en forma de bruja y una nota que decía:

“Te espero en nuestra próxima vida, se que falta mucho, pero cuando esta llegue, no nos separaremos, y seguiremos con nuestra magia, amores, príncipes, hechizos, sueños, manzanas y girasoles. Además será tiempo de que me entregues mi amada medalla…PD: te espero el 13 de mayo…como siempre…”

…Negra…al parecer es tiempo…te entrego lo que te debo…

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