El desprecio por el smog y estress capitalino se acentuó cuando el desapareció en esa esquina. Fue este Santiago violento quién me lo arrebató.
Lo veía tan grande y poderoso que lo pensé imposible.
Un grito aún ahoga mi dolor crónico.
Odio que lo hayan olvidado y que vivamos en una inercia constante. Odio que entre ruidos se perdiera lo que más amo. Pero lo que más odio es llegar a ésta ciudad con Olor y Sabor a Muerte.
Lo veía tan grande y poderoso que lo pensé imposible.
Un grito aún ahoga mi dolor crónico.
Odio que lo hayan olvidado y que vivamos en una inercia constante. Odio que entre ruidos se perdiera lo que más amo. Pero lo que más odio es llegar a ésta ciudad con Olor y Sabor a Muerte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario